sábado, 20 de diciembre de 2008

Sueña, es Navidad

Qué linda la navidad, a todos hace cantar, se vienen los días soleados y se llenan de gente las calles de la cuidad. Me salió al ritmo de una de las canciones de los Toribianitos. El tiempo de Navidad en Lima se vive así: miles de eventos, clausuras, graduaciones, atolladeros por todos lados (y eso que ya pasó el Apec) vestidos de fiesta y ternitos, chocolate caliente, 20 o 25 grados de temperatura y cielo despejado, piel pegoteada e intercambios de regalos. Hoy es sábado antes de este día tan especial y yo desde el día martes que no paro de asistir a eventos, eso sin contar que he visitado la tienda de Saga y Ripley casi todas las noches y por fracciones de tiempo, porque la verdad que me da laberintitis cada vez que estoy más de una hora en estas tiendas, y de puro pánico salgo volando. Recién hoy después de pasar por una tormentosa cola de media hora para estacionarnos, después de ver catorce anaqueles llenos de juguetes de las marcas mas conocidas y hablar con varios expertos “muestra juguetes”, después de sacar la cuenta del famoso 2x1, es que pudimos salir con los regalitos de nuestros hijitos. Y eso que nosotros teníamos más o menos claro lo que vamos a regalarles para no excedernos en el presupuesto. Y eso que ni siquiera nos fijamos en los anaqueles de muñecas, ni cocinitas, ni Barbies. De frente nos sumergimos en la zona de los famosos Hotweels, Bionicles, Matchbox y algunos otros que ahora no recuerdo. Pero justo ahora que llego a casa, y después de sentirme como si hubiera estado en algo así como en un programa de televisión de “calcule el precio y compre mejor”; es que siento que la lista no esta ni por la mitad. Pero, no es por los juguetes, aun tengo que ver las compras de la cena en y algunos otros presentitos para familiares y amigos, ¡Además me falta recoger el pavo! Y preocuparme de descongelarlo para que llegue tiernecito al horno para la noche buena. Este año, cuando empezaba Diciembre decidí que no me dejaría envolver por el stress de las fiestas, y la verdad que es imposible, son muchas cosas juntas, igual a mi me gusta llegar a la noche buena, relajada, bien arreglada, con todo listo, pero siempre, no se porque, llego a cambiarme con las justas, me peino con las justas, a lo mejor me tuve que alistar en tan solo 5 minutos y paso las doce con sueño. Son lindos los preparativos, es lindo ver qué le vas a regalar a tus familiares, pero es horroroso tener que empujarte con la gente para poder llegar a regalito ideal. Es lindo sentarte a cenar con tu familia, pero es horroroso tener que estar cocinando desde las 5 de la tarde para que llegado el momento nadie cene por ir a reventar los cuetecillos. Es lindo cuando tus hijitos abren sus regalos emocionados, rompen el papel sin la menor pena (cuando era chica mi abuela me hacia doblar bien el papelito para poder usarlo en otro momento) pero es horrible cuando ya abrieron todos y te dicen ¿No hay más? ¡Ah no pues!, eso no es navidad. Y la diferencia delicadamente camuflada va por dentro. En algún momento hay que parar y agradecer a Dios por hacerse niño y hacerse nuestro salvador. Y los que no son creyentes pues agradecerle a la vida de poder estar ahí donde estan, de poder estar junto a los seres que uno ama, de todos los intangibles que tiene la vida. Y eso no tiene precio (tipo mastercard) Aquí una lista de regalos sui generis sacados de la letra de una canción hermosa de María Elena Walsh (La Marcha de Osías) -Tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor. Por favor, lo da suelto y no enjaulado adentro de un despertador. -Un jardín sin guardia y sin ladrón. -Un poco de conversación para cuando uno este solito . -Cuentos, historietas y novelas pero no las que andan a botón, mejor de la mano de una abuela que las lea en camisón. -Todo lo que guardan los espejos -Una flor adentro de un raviol -Un Sombrero con conejos -Una pelota que haga gol. Diganme si no es lindo poder regalar todo esto!!!!! Y estoy segura de que lo conseguimos sin tráfico, sin colas inmensas, sin efectivo. ¡¡¡Desde este humilde blog les deseo a todos una Feliz Navidad!!!!

jueves, 4 de diciembre de 2008

FLOWERS IN THE WINDOW

A qué chica no le gusta que le traigan flores, hasta la más radical metalera, punk, emo, no podrá dejar de esbozar una sonrisa (seguro en su propio estilo) al ver que alguien le regala flores. Yo tengo quien me las trae todas la tardes y cuando no me encuentra me las deja puestas tiernamente en mi escritorio donde sabe que las encontraré al momento de reiniciar mi trabajo; además me repite miles de veces “te quiero” en todos los tonos posibles, en momentos no adecuados, no escatima, no se los queda, no los calcula, tan solo los suelta ¡y a mi me tiene cautivada! Aunque para él yo no soy una chica... para él yo soy una mamá (su mamá). ¡Yo también te quiero Pablito! Aprovecho para compartir esta canción tan linda de TRAVIS, un grupo que me encanta. La canción se llama como este post.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Los Niños le escriben a Dios.

Este texto es un ppt que anda circulando en Internet y me lo mandó la tan querida y recordada "Miss Demis denis demis" de mi Juan Diego. Denisse acaba de tener su bebita Mariana o sea que pasó a ser parte del club, desde aquí te mando un besote y todos mis deseos de felicidad para la que será la mayor inspiración de tu vida, tu hijita. Mientras los dejo con esto que esta genial: "Las cartas que aquí publicamos son solo una muestra. Si alguien se interesa por el libro, lo puede buscar en Amazon (http://www.amazon.com/Childrens-Letters-God-Stuart-Hample/dp/0894809997 ) con el nombre de "Children´s Letters to God". Para Eric Marshall y Stuart Hample, las cartas "expresan creencias, anhelos, preguntas y dudas urgentes y comunes a todos los niños. Algunas son encantadoramente sabias, otras no tanto; algunas son astutas, ingenuas, otras sencillas; algunas reverentes, otras no tanto. Muchas tienen el peso de la seriedad; otras luminosidad de una sonrisa. Todas están dirigidas a Dios con mucha esperanza y fe en Él.”.

martes, 11 de noviembre de 2008

Abuelas en peligro de extinción

Cada vez que hablo con alguna amiga, me doy cuenta de lo mismo, cada vez es más difícil conseguir una abuela que cuente cuentos, que cocine los domingos, teja chompitas y le encante quedarse a cuidar a tus hijos los sábados por la noche. Es verdad que aquí en Perú estamos muy acostumbradas a las madres que apoyan a sus hijos con el cuidado de los niños, pero yo tengo que denunciar que esta especie está en peligro de extinción. Son muy pocas las que quedan,quizas la mamá de Tito ( mi suegra)Conchito, sea una de la últimas, se los puedo garantizar. A propósito del post anterior “Mi tercer brazo” donde hablaba de la nueva vida de mi madre, pensaba que quizás ella es el máximo exponente de esta liberación “abuelina” pero luego conversando con amigas me daba cuenta de que es un gran grupo que cada vez se extiende más y más para nuestro pesar. Mi hermana y yo siempre le sacamos en cara a nuestra madre de que la abuelita Miguelina siempre se quedaba con nosotros los fines de semana, de que ella podía salir y divertirse tranquilamente porque había quien le cuide a los chicos (nosotros) mi mami, pone cara de yo no fui, porque de hecho que ya tiene un plan para el fin de semana y para no vernos ofendidas, no suelta la carcajada. Algunas abuelitas modernas se encargan de los nietitos mientras sus hijas trabajan, es verdad, pero eso sí en cuanto la hija-madre cruza el umbral de la puerta, lo único que dejan es una estela de perfume porque ellas hace rato que se esfumaron a sus propios afanes. Si pues, ahora las abuelitas tiene vida propia y la defienden con uñas y postizos, ahora de un par de horas con los nietos, no pasan, además tiene que ser día de semana, y si es posible remunerado. Ellas se van de viaje por el mundo, se aumentan labios o se hacen la lipo, se meten al gimnasio, recordando sus setentas hacen yoga, están en primera fila en las mejores obras de teatro, se van a conciertos (como mi madre que se fue a ver y a gritar como loca las canciones de Marc Antony), ¡las viudas tienen varios pretendientes! ¡Se van al casino a gastarse el dinero de la pensión! Y nos dejan la imagen de antaño de abuelas en camisón, como un cuento de hadas. Y les digo la verdad, ¡¡que bien!! Yo creo que formaré parte de esa grey cuando me toque ser abuelita. Se que disfrutare mucho de mis nietos, pero seguro andaré metida en mis cosas también. O Quizás me vean paseando coches con la futura versión del Ipod, escuchando Coldplay, que para ese entonces será como escuchar la “nueva ola” ahora, a lo mejor me siento con mis nietos a jugar una partidita de algún video juego, que supongo que para esas época serán tridimensionales. A lo mejor me viene la inspiración y les hago galletas en el ultraplus moderno microondas. Yo seré una abuelita del futuro y conmigo estarán todas mis amigas que ahora se quejan de sus madres, quejándose de sus hijos que les quieren endosar a los nietos los sábados por la noche. Y quizás me anime y me ponga alguna vez el camisón solo para recostarme a contar los mejores cuentos de hadas de antaño.

viernes, 24 de octubre de 2008

Mi Tercer brazo

Cuando tienes un hijito pequeño le das la mazamorrita con una mano y puedes chatear muy tranquilamente con la otra, pero que pasa por ejemplo, cuando el peque, quiere que lo tengas cargado, te pide que le prepares el biberón, pero llora desesperadamente cada vez que lo dejas en el suelo, y además, hay dos o tres haciendo cola para su pedido como si uno fuera un MC Donald. La respuesta es sencilla: Necesitas un tercer brazo. No es que de pronto uno ande mal criando, haciendo todo lo que ellos quieren, pienso que cuando empiezan a ser un cuarto de docena, como es mi caso, cada chico reclama con más ímpetu su porción de cariño y engreimiento, una competencia por quien acapara más la atención. Mi esposo y yo somos concientes de esto y estamos a punto de volvernos locos. No mentira, tratamos de turnarnos, nos repartimos la torta: este para ti y este para mí. ¿Extenuante? si, porque a veces no nos queda tiempo para engreírnos el y yo. Desde que te nace el primer hijo nunca mas puedes estar tranquilo. La cosa es que cuando los hijos son chicos, te generan desgaste físico, luego cuando crecen y comienzan a caminar por el mundo, el desgaste es peor aun, es psicológico. Ahora que mis hijos son pequeños, son juguetones, son gritones y son comelones, me da ganas de salir corriendo de la casa cuando los tres al mismo tiempo demandan cada uno algo, como por ejemplo: "¿me sirves yogurt con cereal?¿me das mi leche?,quiero pan con queso, ¿me alcanzas mi juguete que esta allá arriba?, ¡quiero caca!, teta, ¡mira mi dibujo!, ¿me ayudas a hacer la tarea?” Si pues, como que no te da tiempo ni para leer el periódico, si son bebés, ni para ir al baño. Pero del otro lado, cuando crecen ¿que pasa? El otro día tuve una visión tipo Rugrats de Grandes: Mi Pablito de ahora tres años diciéndome que se iba a hacer un trabajo con un grupo de amigos y yo preocupada de donde estaría, de cómo se vendría, de que no se largue a hacer otra cosa que no sea estudiar con los amigos. No Dios. Volví a la realidad con los ojos bien abiertos y cara de susto. Fue como un mal sueño. Menos mal que la vida tiene sus etapas y cada una es como el entrenamiento para la siguiente. Pero valore muchísimo este tiempo tan alocado de mis tres campanitas. También pensé que cuando eso pase me meteré a hacer cosas que me entretengan; como mi mama que al tener a sus tres hijos casados y en sus propias ocupaciones se ha metido en clases de bailes típicos y la verdad que esta tan entusiasmada por el asunto que ahora le pedimos que ya no baile tanto, que mande foto para verla. Ella es toda una artista que se anda presentando de evento en evento con su grupo de amigos de la tercera edad, tiene el doble de vida social que yo, esta mas al día en la cartelera que yo y se conoce mas canciones toneras que yo. Si pues para todo hay que tener un plan B. Por ahora, que alguien me fabrique un lindo y estético tercer brazo.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Taz, taz.

Taz no es el demonio de tazmania.
El sábado que paso fue la primera comunión de mi sobrina y como es costumbre nos reunimos en casa de mi hermano a almorzar, conversar y compartir. Yo recuerdo que de niña esas reuniones eran mis preferidas ya que todos los adultos andaban tan entretenidos conversando, bailando o tomando, que se olvidaban un buen rato de nosotros, en pocas palabras éramos libres; jugaba con mis hermanos, con mis primos carnales y de cariño hasta saciarnos, hasta se nos acababa la lista de juegos y nos inventábamos otros (los mas cercanos recordaran la sopa de anticucho mezclada con tierra, pasto y agua de caño que hicimos con Paola y Johana, en no se que celebración en casa de la tía tita) En fin, este sábado, y cada ocasión en que me reúno con mis familiares, me alegro porque mis hijos disfrutan de lo mismo y yo ni que decir; disfruto como niña el que ellos estén entretenidos para yo conversar, si es que se me da la gana, de la inmortalidad del mosquito. Este sábado, mientras algunos varones hablaban sobre el partido Perú-Argentina algunas de nosotras terminamos hablando sobre la brecha generacional de los castigos, ¿que significa esto? Pues como nos castigaban a nosotros y como castigamos ahora a nuestros hijos. Y hay que ver las salvajadas que nuestros papas hacían con nosotros, felizmente aun estamos vivos, criando a nuestros vástagos y riéndonos a carcajadas de las técnicas psicológicas que nuestros progenitores utilizaban para corregirnos. Y es que para ellos todo valía, todo lo que se tenía a la mano para lanzárnoslo cuando los sacábamos de quicio. Desde el popular zapatazo hasta el “ahora te agarro a escobazos” y quien no haya merecido golpe alguna vez por andarse de rebelde sin causa, que lance la primera piedra (pero que no le caiga a nadie). Algo que me causo mucha gracia fue el comentario de que no se debe golpear con la mano y la conclusión a la que llego mi familiar de: “por eso mi mamá nos castigaba con la manguera”. Y la verdad de la mermelada es que criar no es ninguna tarea fácil, no señor, pero porque nuestros crios tienen el talento para medirnos, para estudiarnos y para saber exactamente qué nos molesta y (lo peor de todo) de atreverse a molestarnos, no se si por llamar la atención o solo porque “ese día” (al igual que cualquier adulto) amaneció cruzado. Yo por mi parte a veces he tenido que recurrir a la tradición familiar, lo evito, pero a veces me he visto obligada y luego me agarra la culpa y ahí esta el error. Si les vas a dar y te vas a sentir culpable mejor piénsalo antes. Si ya lo hiciste asúmelo, porque el castigo físico no es el camino para corregir. Como todo en este mundo el exceso hace daño, y los castigos físicos injustos lo hacen más, pero también hoy en día hay tanta información, hay programas de televisión especializados, hay libros, por ultimo los psicólogos de familia casi, casi a la vuelta de la esquina que nos desorientamos y nos sabemos cual de los caminos es el mejor y repetimos lo que nuestros padres hicieron con nosotros. Yo opto por lo general por el “tiempo fuera”, pero a veces me he visto sobrepasada, sobre todo cuando los tres se confabulan. Y si alguna se fue a confesar por causa de un porrazo o por un zapato que de pronto salio volando, bueno hay que pensar en que a veces puede hacer la diferencia entre el árbol torcido y uno que va derecho hacia arriba. Pero si nos exedemos y no buscamos otras estrategias tambien nos puede separa de nuestros hijos.

martes, 12 de agosto de 2008

¡Jaque Mate!

Ayer JD mientras cenaba me preguntó: - ¿Mamá y cómo se juega el ajedrez? Y muy sabia yo, le respondí: -hijo, es un juego de estrategia. - ¿Que significa estrategia? - volvio a preguntar rápidamente. -Bueno - digo estirando el cuello y abriendo los ojos - Tienes que pensar para poder ganar, pensar y anticiparte a tu contrincante. Entonces JD se queda pensando un ratito, y me responde: -¿Gana el que mata al rey?, - si mas o menos - le digo yo, - Bueno entonces Papo ya ganó porque degolló al rey. Y textualmente eso fue lo que pasó. Aquí la imagen: ¡¡¡Llego papa!!! Grité mientras Tito cruzaba la puerta pareciendo un Ekeko. Cargaba maletas de ropa, maletas de equipos, y mochila (con más equipos). Todos salieron corriendo por el pasadizo y saltaron encima de él justo cuando se enderezaba. Primero Esteban que se ocupo un brazo, Pablo que se ocupo el otro y JD que saltó a donde pudo y cayó en una pierna. Todos estábamos felices porque este viaje había coincidido con la última semana de vacaciones así que extrañamos un poco más a papá. Los chicos seguían trepados en donde podían. Era un loquerío. Tito empezó a sacar los regalos. Unos chullos para los chicos, unas pashminas para mi, las cajas del snack del avión. Al final de todos los revoltijos, empezó a desenvolver un periódico y parecía que una luz salía de este e iluminaba nuestros ojos a la vez que nos quedábamos boquiabiertos. ¡Guauuuuu! dijimos todos juntos. Era un lindo juego de ajedrez versión Inca con cajita de madera pintada al estilo cuzqueño. Dentro venían las piececitas de cerámica, unas miniaturas, y todos empezamos a agarrarlas para ver lo lindas que eran, y por accidente, Papo (JP), en un segundo, le hizo jaque mate al rey que acababa de llegar a nuestra casa.